Más allá del terror de Cementerio de animales

La novela de Stephen King nos lleva a una reflexión acerca del terror. Lo impredecible de la ficción se queda en el libro que cerramos o en la película que dejamos de ver, mientras volvemos tranquilamente al control que creemos tener sobre nuestra realidad.

¿Por qué nos acercamos al terror? ¿Por qué volvemos a él de vez en cuando? ¿Qué necesidad tenemos de padecer la ansiedad y el miedo que provocan algunas narraciones, ya sea en libros, videojuegos o películas?

Lo evidente sería decir que estamos experimentando sensaciones muy intensas, en lapsos de tiempo definidos y en contextos aparentemente controlados. Lo que sin duda es una ilusión, bastante confortable, que nos permite creer que basta con dejar de leer, cerrar el libro y volver a una vida normal, donde toda coincidencia es explicable, donde toda casualidad es, curiosamente, predecible.

Pet Sematary (2019), película de Kevin Kolsch, Dennis Widmyer

Por supuesto, abundan las malas historias, o mal construidas, que intentan impactar al lector con la sutileza de una colonoscopia o de un canal de youtube con “Los 10 videos más perturbadores”. Pero el buen terror es otra cosa, porque pone en pausa esa ilusión de que en nuestras vidas las cosas son del todo manejables, recordándonos que en el fondo seguimos siendo como esos lejanos antepasados que miraban al mundo como un solo misterio, en el que la existencia se no hace, en ocasiones, algo por completo impredecible. Cementerio de mascotas, de Stephen King, es una de esas ocasiones.

«La narración nos entrega vistazos a una mente que empieza a corromperse»

En primera instancia la novela parece la historia sobre una familia, rápidamente entendemos que el foco de la narración está puesto sobre el padre. Utilizando el estilo indirecto libre, la narración nos entrega vistazos a una mente que empieza a corromperse, un sólido edificio de lógica que se va desmoronando bajo la macabra influencia de un lugar, que moverá los hilos de la realidad para encauzarla hacia lo inevitable.

El argumento es bastante conocido, pero lo podemos resumir así:

El médico Louis Creed, su traumada esposa Rachel y sus dos hijos, Ellie y Gage, se han mudado a Ludlow, un pequeño pueblo imaginario de Maine, Estados Unidos. Louis ha aceptado un cómodo puesto como director del servicio médico del campus de la Universidad de Maine, y ha comprado una hermosa casa, en un tranquilo terreno con dos preciosas atracciones: a un lado la carretera por donde pasan habitualmente camiones de gran tonelaje, y al otro, un cementerio de mascotas… ¿Qué podría salir mal?

Rápidamente hacen amistad con los Crandall, dos ancianos que viven del otro lado de la carretera. Y todo marchaba con relativa normalidad, hasta que nos damos cuenta de que no estamos leyendo una guía turística para familias blancas “Maine, usos y costumbres de gente muy extraña”.

«La influencia de lo fantástico y lo siniestro queda expuesta en todos los personajes principales»

En su primer día de trabajo Louis recibe a un estudiante atropellado, Victor Pascow, con fractura de cráneo y que antes de morir le advierte que no vaya al lugar que está detrás del cementerio de mascotas. Luego de eso Church, el gato de Ellie, muere atropellado y Jud, el amable vecino, como forma de agradecer a Louis por haber asistido a su mujer durante un ataque cardíaco, lo invita a enterrar el gato… sí, precisamente atrás del cementerio de mascotas, en algo así como un antiguo cementerio indio.

Al rato Church vuelve, aunque no es el mismo: huele mal, su caminar es torpe y comienza a matar animales y llevarlos a la casa. Jud le cuenta a Louis que por décadas las personas del lugar han enterrado animales ahí, y que la mayor parte volvieron cambiados pero inofensivos. Nuestro “héroe” intenta racionalizar la advertencia del estudiante moribundo y el gato resucitado, sin embargo, no investiga más allá de lo que su vecino puede contarle, lo que podría parecer una inconsistencia del personaje racional y práctico que se nos dibuja en un inicio, pero en realidad es una manifestación del poder que emana de ese extraño lugar, y la manera en que manipula eventos y personas.

Un hermoso día, mientras toda la familia compartía en el prado fuera de casa, Chejov disparó su pistola y el pequeño Gage comenzó a correr sin que nadie lo notara hacia la carretera, mientras un camión se acercaba a gran velocidad…
El resto pueden imaginarlo, aunque nada se compara con el retrato que entrega la novela sobre la pérdida de un hijo en tales circunstancias y la manera en que se narra la caída de Louis hacia la locura, proceso que le llevará a planear el robo del cadáver de su hijo para ya saben qué.

«La novela aborda el dolor y el apego malsano»

El narrador, como ya decía, comparte su voz con la de los personajes, en especial con la de Louis, permitiéndonos contemplar el caos que se gesta en su cabeza, con una serie de frases que vuelven a su memoria en los momentos de mayor estrés, y que empiezan a cobrar sentido aunque se muestren como repeticiones aleatorias de momentos anteriores en la trama.

Stephen King

La lucha del protagonista contra su incompetencia como padre nos permite cierto grado de compasión, por ello su caída, que desata la catarsis, nos resulta tan dolosa. Porque hay que decirlo, el narrador es bastante cruel a la hora de describir los “accidentes” y golpes emocionales que recibe el protagonista, ya que además nos anticipa lo que va a pasar (tanto con Gege como con Norma Crandall), intensificando la sensación de inevitabilidad que nos acompaña durante toda la lectura, y con ello la consciencia de que la voluntad del sujeto no es nada, contra el poder que emana de la pata de mon… digo, de ese lugar maldito.

En términos temáticos la novela aborda el dolor y el apego malsano que nos provoca la muerte de seres queridos, pero también nos habla de las formas en que hemos invisibilizado la muerte en la sociedad contemporánea: las guerras son luces en una pantalla, los muertos en desastres naturales son estadísticas, las enfermedades ni siquiera se mencionan, exiliamos a los viejos en asilos para que nos nos recuerden que algún día también seremos víctimas de la decrepitud, etc.

De Triomf van de Dood (El triunfo de la muerte) de Pieter Brueghel el Viejo, 1562

Por otra parte, como buena historia de terror, esta es una novela sobre la pugna entre lo racional y lo sobrenatural, y cómo la aparición de un elemento fantástico o imposible afecta la cordura de los personajes, ya que lo inexplicable no sólo da miedo, sino que genera fracturas en la psique humana, y si a eso sumamos el sufrimiento provocado por el apego, es fácil concluir que Louis hace lo que haría cualquier persona en su insano juicio.

Hacia el final, la influencia de lo fantástico y lo siniestro queda expuesta en todos los personajes principales, pues los elementos mágicos han invadido todas sus mentes o espíritus: Ellie ve a Pascow en sueños, que le advierte de lo que hará su padre; Rachel intenta volver desde Chicago para detenerlo, pero intuye que hay una fuerza que trata de impedírselo: y Louis termina naturalizando todo lo ocurrido para caer por completo bajo la influencia de ese lugar-entidad. Mientras nosotros, mentalmente perplejos por la tragedia, impedidos de volver inmediatamente a nuestra realidad de afectos que creemos eternos y rutinas que damos por sentadas, aún pensando en por qué nos acercamos al terror, nos vamos con él, para hundirnos por un tiempo en sus tinieblas.

Los diseños de producción de Blade Runner

Para más artículos estimulantes, dale click aquí.
Para MEMES, dale click a aquí.
buscar
  • Follow us
  • facebook
  • instagram
  • twitter
  • logo
  • logo
  • logo
  • logo
  • logo

Utilizamos cookies propias y de terceros con el fin mejorar la navegación y ofrecer contenidos de interés. Si acepta o continúa navegando consideramos que consiente nuestra Política de privacidad y cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies