La voz rota: paradigma random y ecosistema DIY

La destreza que requieren los osciladores se hibrida con los plugins y samplers ultramodernos. Iskra, también conocido como La voz rota, rapea inmerso en un ecosistema Do It Yourself (DIY)

Para Rick Wakeman estimular un oscilador hasta alcanzar el rango de frecuencia deseado en un sintetizador era una operación manual que requería una destreza donde la mayor o menor prensilidad administrada podía determinar no alcanzar el sonido deseado, una sutileza que exigía un alto grado de concentración y conciencia. Activar automáticamente un audio preseteado en el móvil no demanda la misma intensidad de tacto y atención. Gramáticas diferentes que hoy hibridan aleatoriamente lo retro y lo ultramoderno en la lógica DIY.

Conocí al rapero La voz rota operando unos artefactos analógicos, descatalogados y veteranos de varias guerras desde los cuales se disparaban unos beats con percusiones y loops que alucinaban. El tío era un pulpo manejando a cuatro manos faders, osciladores, teclas y clavijas que generaban las bases sobre las que rapeaba.

«Artillería analógica con un promedio de unos 25 años de prestación»

Existe un revival de lo analógico pero este no era el caso. Iskra, tal es el nombre que pone el documento de identidad de La voz rota, desafiaba la moda nostalgia y se jugaba por el rescate de objetos que nos han permitido bajar de los árboles cuando el pulgar y el resto de la mano dejaron de ser garras.

Sampler Korg ESX-1

El equipo instrumental básico de La voz rota está formado por un ecualizador gráfico que tiene no menos de cuarenta años, el Peavey EQ27, un sampler con más de veinte a cuestas: el Korg ESX-1, un sintentizador Micro Korg con funciones de vocoder con unas diez y siete navidades en el haber y uno de los primeros touch pad que salieron al ruedo sobre el último cambio de siglo, además de consolas y micrófonos vintage. Artillería analógica con un promedio de unos 25 años de prestación de servicio todo terreno, y una vigencia intacta para producir música y emociones.

sintentizador Micro Korg

La voz rota no está solo en Barcelona, los Mutan Monkey Instruments son una asociación que gestiona talleres itinerantes (“Encuentros modulares mutantes”) más una tienda online. En el formato laboratorios creativos promueven construir, aprender, compartir y experimentar una síntesis sonora sin prejuicios.

Existe una guerra asordinada entre los fundamentalistas de los procesadores de audio analógicos y los adoradores de lo digital. Los neoluditas del audio defienden a capa y espada el calor, el vigor, el espesor y la amplitud de rango del sonido analógico ante los embates de la industria digital que día a día inunda el mercado con plugins de audio que ponen dentro del ordenador desde un piano Fender Rhodes hasta un amplificador valvular Marshall doble stack. Con sólo un teclado controlador midi de no más de veinticinco teclas toda la parafernalia instrumental a nuestra disposición, ya no en la palma de la mano sino en la falange distal de los dos dedos índice. Pero La voz rota es un personaje que me ayudó a reflexionar como Damon Krokowski (Damon & Naomi – The New Analog, editorial Alpha Decay) que existió un tiempo en que la música fue mecánica y se basaba en un razonamiento analógico inductivo.

«Una de las características esenciales de lo digital es la ausencia absoluta de ruido»

Las señales de la naturaleza también son analógicas porque pueden variar sin avisarnos previamente, no existe un algoritmo silvestre sino un tsunami en modo sorpresa tipo huevito Kinder. La luz, el sonido, la energía y la voz son señales analógicas imperfectas, producen ruido. Una de las características esenciales de lo digital es la ausencia absoluta de ruido, el sonido nunca varía, es estable y generado por operaciones matemáticas. De todos modos en el mundo del audio de hoy en día se mezclan tanto los componentes análogos como digitales, en estudios de grabación de alta gama cohabitan la mesa Neve ochentera con el Pro Tools Ultimate.

Richard Sennett dice que la civilización occidental ha tenido un problema gordo para establecer conexiones entre la cabeza y la mano. Canetti dedica todo un capítulo a “la mano” en Masa y poder. Vuelvo a Sennett, eso de tocar, armar, desarmar, arreglar y además divertirse fue considerado como actividades prácticas inferiores. Una persona de unos cuarenta y cinco años promedio cuando compra desde un televisor hasta un iPod, si no encuentra el manual de instrucciones de uso en la caja, sufre un ataque de pánico, hasta que llega su hijo o su hija, aplica la secuencia intuición + prueba + error + prueba y la lucecita on se enciende.

Carpa Revolució, Sant Pere de Ribes

El aprendizaje de habilidades no es un proceso lineal sino irregular, se avanza dando rodeos y, a veces, se retrocede al casillero anterior. Iskra evocó, “con año y medio me descubrieron fisura palatina, una malformación en el paladar, no podía hablar. Me operaron, quedé mejor pero la gente apenas me comprendía. Fue difícil empezar el cole, tenía miedo que no me entendieran, mi voz estaba rota y sin saberlo ese sería mi futuro y actual nombre artístico”. Hoy La voz rota es cabal representante del artista – artesano, sus manos también transforman una vieja furgoneta en una food wagon súper guay y colaboran en la construcción de un espacio cultural autogestionado donde se montan eventos de arte performático (Carpa Revolució, Sant Pere de Ribes). Sin fusión y juego ¿existe creación?

Damon Albarn, su música y la poética de la ficción

Para artículos excelentes, dale click aquí.
Para memes, dale click a nuestra sección ADMeme.
buscar
  • Follow us
  • facebook
  • instagram
  • twitter
  • logo
  • logo
  • logo
  • logo
  • logo

Utilizamos cookies propias y de terceros con el fin mejorar la navegación y ofrecer contenidos de interés. Si acepta o continúa navegando consideramos que consiente nuestra Política de privacidad y cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies